Hey!!!Ya estoy aquí!!!
Disculpad tantos días de ausencia, pero he tenido algunos asuntos difíciles que resolver, la verdad que durante estas dos últimas semanas me ha parecido estar dentro de un videojuego...afortunadamente pasamos todas las fases y no hubo game-over.
Bueno, a lo que vamos! hoy os traslado a unos de mis lugares favoritos para descansar, desconectar, comer bien y regresar con las pilas bien cargadas, el Algarve portugués...en concreto nos vamos a la pequeña y acogedora ciudad de Lagos.


Es tan agradable pasear por sus callejuelas, plazas, iglesias.
Por supuesto también la modernidad ha llamado a su puerta, tienen un magnífico puerto deportivo, y como localidad turística cuenta con una gran oferta hotelera.

Hace casi diez años que paseo de vez en cuando por el coqueto Lagos, y me da tan buen rollito estar allí, la gente, los restaurantes, donde poder degustar la rica gastronomía portuguesa, me muero por tomar de nuevo arroz de marisco, las tiendas de artesanía...y el entorno que es maravilloso, sus playas de arena blanca y sus calitas, sus puestas de sol, no podéis perderóslo!!!

Uno de mis hoteles preferidos de Lagos es el Costa d´Oiro Ambiance Village, la primera vez que me alojé en él, fue hace unos ocho años y desde entonces me enamoré de este tranquilo y acogedor establecimiento, que me acoge al menos una vez al año.
Está a un kilómetro del centro de Lagos, y a dos pasos de la bonita playa de Santa Anna, que podéis ver en la foto de abajo.
El Costa d'Oiro es un pequeño hotel boutique de setenta habitaciones y categoría 4 estrellas.
Está distribuido en grupos de pequeñas villas, cada área cuenta con jardines y su piscina en el centro, en total hay cinco, una de ellas climatizada en otoño e invierno, ésto hace que sean muy tranquilas al repartirse más los huéspedes, todo en el complejo invita al relax...


Las habitaciones son de varios tipos, dobles estándar, familiares, estudios o apartamentos, todas cuentan con terraza privada.
La decoración es muy acogedora y tienen diferentes estilos.
Suelen ser amplias, los baños con grandes duchas muy comodos y amenities deliciosos de plantas naturales.
Clásicas contemporáneas





Étnicas



Rústico Portugués


El restaurante es muy agradable, está al lado de una de las piscinas así que también tienen mesas de terraza para los desayunos, que son espectaculares, me encanta la variedad de panes, fiambres, frutas, zumos, bollería, yogures...
Ofrecen servicio a la carta en el bar, con algunos snacks, bebidas y helados, por si apetece un aperitivo.
Pero la verdad prefiero salir a comer a los restaurantes de la zona y probar las "deliciosidades" portuguesas.
Pero la verdad prefiero salir a comer a los restaurantes de la zona y probar las "deliciosidades" portuguesas.


Los empleados del hotel son muy amables, y siempre dispuestos a ayudar, la limpieza del recinto y las habitaciones es muy buena.

Es un complejo muy tranquilo, ya que está dentro de una urbanización, y sigue el mismo esquema de los chalets y callejuelas.
Te sientes como dentro de un pueblo.


Espero que os guste este hotel y que estéis pasando un veranito genial, nos vemos pronto con más propuestas.
Hasta la próxima!
