Muy buenas a todos!
Después de varios días de sequía como blogger, vuelvo a contaros más experiencias de hoteles.
Esta vez, os traslado a mi nueva ciudad de residencia por una temporada, Santo Domingo (R. Dominicana) y hasta un lugar muy especial, con mucho "charm"...
El
Hotel Nicolás de Ovando, es un palacio de la época colonial totalmente reformado, y transformado en un precioso hotel boutique 5 estrellas, sin perder ni un ápice de su esencia y su historia.
La ciudad colonial de Santo Domingo, está considerada patrimonio de la humanidad por la Unesco.
El edificio del palacio Nicolás de Ovando data del año 1502 y lo han sabido conservar muy bien.
Toda la zona colonial de la ciudad merece una visita, pero este palacio tiene algo diferente, un halo que lo envuelve, mucho encanto y romanticismo.
A mi al menos me lo parece, será porque soy andaluza y me recuerda mucho a mi tierra por su arquitectura, los jardines, los arcos, las columnas, las fuentes, los patios, la fachada de piedra y pintada de blanco...
Desde que entras en el hotel, el ambiente que le rodea te transporta a otra época...
El lobby es precioso...
Las habitaciones son todas exquisitas, las podeis elegir tanto de estilo moderno como coloniales.
Ambas son cómodas, y los baños son modernos y acordes con la categoría del hotel...
Pero si pasáis por aquí, os recomiendo reservar una habitación de estilo colonial, realmente merece la pena la experiencia de alojarte en una habitación de un palacete de la época del descubrimiento de América!
Han mantenido la arquitectura original del edificio y las estancias son muy amplias...
Las camas con dosel, los muros de piedra, los arcos que envuelven la habitación, el suelo de barro, las ventanas de madera, los techos altos con vigas de madera vistas...y la decoración es más acogedora...te sientes realmente como una princesa!
Modernas
Coloniales
Creo que una imagen vale más que mil palabras...no os parece precioso?
Los bares y restaurantes del hotel son muy elegantes, la madera del mobiliario, sus mesas y sillas , y por supuesto el trato y atención de sus empleados es fantástico.
Los restaurantes de los patios son espectaculares.
Tomar la cena a media luz, música agradable, un buen vino y la mejor compañía...es un plan perfecto!
Incluso sino no os alojáis en el hotel, merece la pena una visita para almorzar o cenar.
Los desayunos bufet increíbles, y en los restaurantes a la carta sirven platos deliciosos, muy bien presentados, la atención buenísima y todo súper sabroso.
Así organizaron un evento en el patio principal...
Las instalaciones exteriores son igualmente tan coquetas como el interior del hotel, la piscina, los patios, los pasillos...es todo una maravilla!

Los salones para eventos y reuniones son majestuosos...
En definitiva, un hotel muy especial, ideal para descansar, trabajar, para cenar, relajarse y perderse por sus rincones llenos de historia.
Espero os guste esta interesante propuesta, un alojamiento diferente en plena ciudad caribeña...
Un abrazo a todos!