Para empezar, parece que encontrar casa en este lugar, no es tan fácil como pensaba.
Después de haber seleccionado varios apartamentos por internet y de concertar citas para verlos, no me decido.
No me convence la ubicación o no me gusta del todo la casa...y es que el listón está bien alto cuando tienes la suerte de tener una casa preciosa y a tu gusto, pero taaaan lejos... ( mi casa, mi teléfono...jeje)

En resumen aún no he visto ninguna en la que al entrar diga: ESTA ES!, supongo que me entendéis...
Pensándolo bien (y porque quien no se consuela, es porque no quiere), he empezado a visualizar las ventajas de vivir en un hotel por una temporada...
Comenzando por la parte de no preocuparte para nada de la limpieza, de la comida, de ir al super a comprar, de la colada, las sábanas, las toallas, la plancha...y sobre todo, lo mejor para mi el desayuno, que es la comida que más me gusta y nunca tengo tiempo para recrearme...y en los hoteles me chifla!

Por lo tanto, vivir en un hotel tiene que ser fantástico , no?
Pero, los hoteles están concebidos en nuestra mente como lugares de transición...lugares de paso.
Los adoro, pero mis estancias en hoteles son siempre por trabajo, negocios, una escapada con mi chico, una aventura con las amigas...evocan vacaciones, sensaciones que te quedan para el recuerdo con los detalles como: las sábanas blancas, el albornoz suave que tanto me gustó, aquel Spa tan maravillo, la conferencia inolvidable en una sala increíble, una cena a la luz de las velas, las vistas desde la terraza, un plato exquisito, las personas con las que compartiste estos momentos...los colores, los olores...

Sí, sí, al principio todo muy bien, pero te terminas cansando de todo esto...me sé la carta del restaurante de memoria y la visita del room service es como si tu vecino o un familiar viniera a verte, jajaja!

Ahora que ya han pasado algunas semanas, todas estas sensaciones de las que os hablaba, pasan a un segundo plano y cogen fuerza las relaciones personales con los empleados del hotel, que ya saben lo que vas a pedir de beber antes de decirlo, no hace falta que les digas el número de habitación al pedir la cuenta, ni que falta champú...es como tener una familia más.
Es más, el entorno lo haces tuyo, el minibar se convierte en tu frigorífico, el escritorio en tu despacho/comedor y la recepción es tu salón favorito...

Pensando en escribir este post, me acordé de una historia entrañable que me contó durante una cena de empresa, el director de un hotel de mi ciudad...me decía que había llegado como director al hotel hacía sólo unos meses, después de que la cadena para la que trabajaba lo destinara allí, para gestionar el hotel y su reforma integral.
Me contaba que en el hotel había alojado un huésped desde hacía más de treinta años, yo me quedé alucinada al escuchar lo que me decía...
Como os podéis imaginar, era un anciano encantador que llevaba allí toda la vida, había sido notario, ahora ya jubilado y no tenía familia...
La única preocupación de este señor en los últimos tiempos, era la reforma que se iba a acometer en el hotel, llegó a pedirle al director que por favor no reformaran su antigua habitación...que era toda su vida y que no se veía viviendo en otro lugar diferente...y eso que es un señor (según me contaba el director), que se conformaba con poco...no le ponía pegas a nada, ni a la comida, los horarios, la limpieza, era el huésped perfecto...
Al final lo convencieron de que el cambio era a mejor, gracias a que le respetarían la misma habitación en cuanto terminaran las obras; mientras tanto accedíó a cambiar a otra estancia mientras esperaba, pero esta vez sí se puso protestón y costó convencerlo, jejeje, aunque finalmente me confirmaba un tiempo después, que el anciano y huésped ilustre estaba encantado con el cambio.

No os parece increíble?, se había hecho a vivir de esta manera y no quería cambiar...si va a ser verdad eso de que las personas somos animales de costumbres...
Realmente pienso que buscaba una familia, huía de la soledad, ya que pudiendo haber pagado una casa y lo que quisiera, porque era un señor adinerado, decidió estar rodeado del personal del hotel.

Por eso les digo a los que piensan que vivir en un hotel es un lujo, que se equivocan, es una necesidad, ya sea de un techo donde cobijarte o de compañía.
Espero no tener que pasar treinta años en un hotel, jajaja! y encontrar piso pronto, esta tarde hacemos un nuevo intento!tengo buenas vibraciones con esta casa...a ver si por fin nos decidimos.
Ya os contaré.
Un abrazo muy fuerte.
Hasta pronto!